Hablando de mujeres (siguiendo con la nota de mi co-bloguer), son especialmente desconcertantes. 
De una postura tímida, reprimida e inocente, pueden pasar a convertirse en una endiablada ninfa de la mitología, y tomar control de hasta nuestro sentido común y nuestros propios filtros o limites.
Una vez, estando con una novia (adolescentes ambos), desesperado por conseguir que accediera a hacer el amor, comencé a hacer uso de cualquier estrategia para lograr que “entregue”.
La carga y el efecto residual de TODO lo que había aplicado en ese momento terminó dando sus frutos, (todos juntos y de golpe). tenia literalmente suficientes frutos como “pa hacer dulce”.
Una vez que pasó la primera vez, la segunda, y asi hasta la vigésima (esto no debe haber llevado más de 4 días),
no olviden que dije que eramos adolescentes…
Comenzamos a tener cierta confianza y complicidad en nuestra actividad sexual. Ya no tenía que insistir para que acceda, sino todo lo contrario… Ya sucedía de arrebato en el momento menos inesperado.
Una tarde de Sábado estábamos en su casa, la cual tenia en un primer piso una especie de playroom y sala de estar.
Estábamos”matándonos” como siempre sobre la mesa de pool, hasta el punto de tirarnos al suelo junto a dicha mesa y ahí nomas abrir nuestras ropas y comenzar lo que se hacia inevitable cada vez que se desataba.
Se solía escuchar la puerta previa que conectaba la PB con el PlayRoom, y las escaleras de madera hacían ruido y rechinaban cuando alguien ponía un pie en el primer escalón. Eso nos daba confianza para soltarnos y estar atentos al mismo tiempo.
Ete aquí… que por alguna razón… la cera para madera de las escaleras había lubricado los escalones o vaya uno a saber que paso, que NUNCA hizo ruido cuando comenzó a subir el padre de mi novia por las escaleras.
Cuando abrió la puerta que conectaba las escaleras con el PR ya no hubo tiempo mas que de cerrarse la camisa que tapaba el corpiño suelto y todo lo demás turgente de excitación.
pero… esto no es todo… estando ambos en el piso, ella encima mio, y debajo de su pollera (sin la ropa interior), estaba yo, sin haber “salido” de la situación.
Ella por un momento atino a levantarse de un salto y yo la aferré para que NO SALGA. incorpore parte de mi cuerpo hasta la cintura, y la abrace (dándole la espalda a mi “suegrovio”), y ella de frente a el por sobre mi hombro (donde hundió su cara para no mirarlo).
nos quedamos así… quietitos, y sin respirar (lo loco es que no “se bajaba” la situación estando ahí adentro), este santo de hombre, salio a la terraza que conectaba con esa sala… espero unos minutos y luego volvió para bajar a la planta baja nuevamente.
Esperando que nos hubiéramos recompuesto (y hasta ido del lugar)… NO fue asi… estábamos petrificados allí sin haber cambiado de posición (ni siquiera la parte “rígida” había cambiado). entonces decidió que nos tenia que ayudar con ello. Y saliendo hacia las escaleras dijo sin mirar para nuestro lado… “podes bajar después así vas a hacer una compra al almacén? y decime si se queda tu novio a comer… te espero abajo con la plata”
Ufff… Respiramos muy hondo y por un momento tuvimos la fantasía (nos mentimos para sentirnos mejor), de que NO se había dado cuenta de nada y que pensó que solo nos estábamos besando.
Después… mirando desde esa misma escalera hacia donde estábamos nosotros en el piso, me di cuenta de nunca podría haber pasado sin darse cuenta.
Nosotros nos vimos acorralados e hicimos lo que pudimos (NADA… nos petrificamos), y el padre, NO hizo lo que pudo (matarme), sino que nos ayudo a salir de la situacion.
Hasta el día de hoy recuerdo ese momento. y añoro esa época donde NO se bajaba ni con un susto de ese tipo.